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En mi “Juventud temprana”, con apenas 20 años partí a Europa, convencida no sólo de la trascendencia que tendría para mi futuro profesional, realizar y concluir el nivel de estudios superiores de maestrías y post grados, sino además, partí con la firme convicción de encaminar mi desarrollo profesional por aquellos lares del tan admirado “primer mundo”.

Para ese entonces, era clara mi idea de que debía salir de República Dominicana para encontrar los espacios de crecimiento económico y de proyección que visualizaba para mi vida en las siguientes décadas. Durante casi 6 años, lo hice y con éxito logré todas y cada una de las metas y objetivos propuestos en diferentes países de aquel continente. Accediendo a entornos nunca pensados, viajando, conociendo mentores de impacto, viviendo mi fábula universitaria en varias de las mejores casas de estudios del mundo, conociendo amigos únicos, perfiles plurales, lugares de ensueños, uniendo a mi vida historias de amor y superando con creces el sueño inicial que un día me hizo llegar allí.

Al cabo de casi 6 años, otras razones de mayor peso me hicieron posponer esa intención de inmigrar y retornar a guiar el timón del compromiso con uno de los componentes más valiosos de nuestras vidas : la familia y su bienestar.

A esta etapa le sucedieron siete años de arduo trabajo en el país y la región latinoamericana y dos años de estudios ininterrumpidos en la zona de New England en los Estados Unidos, experiencia última que se desarrolló en una etapa de “Juventud ya madura y consolidada” que re-planteó esa noción de “migrar” por la opción de “transformar, participar, diseñar, apostar, aprovechar, impulsar y crear” un ejercicio profesional “marca-país” en el escenario que me proporcionaba una gran ventaja comparativa : LA REPUBLICA DOMINICANA”.

Habiendo recorrido una gran parte del mundo, y comprendiendo que en todos lados existen bondades y adversidades, entendí, que ser capaz de evolucionar en nuestras convicciones sin miedo a cambiarlas, nos permite transformar una “realidad” en una “oportunidad” . Entonces, desperté en mi, la capacidad de reaccionar positivamente no obstante las dificultades sociales, económicas, políticas y culturales de nuestra nación, para  con una actitud  abierta, respetuosa, atenta que me permitiera generar oportunidades basadas en mis capacidades y las de los demás, hacer posible el  cambio de un contexto adverso, en el mejor y mas favorecedor entorno para mi proyecto profesional y de vida.

Esa decisión de cambiar mi actitud, percepción e interpretación de mi realidad, me permitió sin duda alguna, renacer en una gran etapa de re-invención profesional. Con esta firme convicción, regresé al país y convertí  el escenario de la República Dominicana, en mi cielo de vuelo libre, donde hoy vivo mi sueño  y realidad de libertad y desarrollo humano y profesional, con plenitud, productividad y grandes éxitos, creando y ofreciendo al mercado una marca que funge de apoyo para el desarrollo de los profesionales liberales y las empresas dominicanas ayudándoles a alcanzar un ejercicio profesional y empresarial basado en principios éticos, de organización Gerencial, respeto a las leyes y  normas,  desarrollando junto a ellos equipos de trabajo de valor y eficiencia, contribuyendo así, sin duda a “ Mover nuestro país”.

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