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El teletrabajo se ha promovido como una medida de contingencia económica en muchos países del mundo a raíz de la problemática mundial causada por el Covid-19. El teletrabajo se define como una forma de organización laboral que consiste en llevar a cabo actividades remuneradas, utilizando tecnologías de información y comunicación sin que se requiera la presencia física del trabajador en el sitio del trabajo.

En Colombia, el teletrabajo está tomando mayor relevancia y sus cifras han ido en aumento desde 2012. El número de empresas que implementan teletrabajo se ha triplicado en los últimos años, pasando de 4.300 en 2012 a 12.900 en 2018.

A causa de la actual situación, muchas empresas colombianas han tomando medidas que logren disminuir de alguna manera las consecuencias que podrá tener la cuarentena nacional en sus operaciones y, es por eso, que el teletrabajo representa una buena opción para garantizar la sostenibilidad de su modelo de negocio durante la crisis.
La tendencia es creer que la única forma de obtener resultados es a través de la supervisión permanente de los empleados y, es por esa razón, que en Colombia aún queda un largo camino por recorrer para que el teletrabajo se convierta en una práctica común.

Por medio del teletrabajo cada persona es responsable de los objetivos que tiene que cumplir y no necesariamente de llegar a una hora determinada al lugar de trabajo. La pregunta es: ¿cómo se puede dar ese gran cambio en Colombia?

La motivación y el liderazgo juegan un gran rol dentro del proceso de transformación de una empresa que haya decidido montarse al tren del teletrabajo. Los líderes empresariales deben estar en constante comunicación con sus equipos de trabajo para poder transmitirles tranquilidad, y hacerles entender que no hay nada que temer y que todo forma parte de un proceso, teniendo en cuenta que cambiar el modelo de trabajo “normal” a teletrabajo implica también un cambio de chip a nivel cultural.

Pasar de un modelo a otro comprende más que equipar al empleado de herramientas tecnológicas. Se debe adoptar una cultura de orientación a resultados – en donde el desempeño se mide en base al cumplimiento de objetivos claros por mes, por semana o por día y no en base al número de horas trabajadas.

El teletrabajo no tiene por qué ser sinónimo de aislamiento social. Si bien es difícil poder reproducir las interacciones sociales estando en modo teletrabajo, el líder de un equipo puede organizar espacios virtuales en donde sólo se den conversaciones de tipo informal para afianzar las relaciones entre los empleados.

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